25/5/15

[Reseña] 'Legado en los huesos' de Dolores Redondo

Aviso, lectores: esta reseña corresponde a la segunda entrega de la 'Trilogía del Baztán' y es mejor que no sigas si no has leído 'El guardián invisible'.

Ante todo, trataré de hacer la reseña evitando los ‘spoilers’, pero es inevitable mencionar el final de la primera novela para poder situarnos correctamente.  

'Legado en los huesos' es, como indico en el aviso, la segunda parte de la historia de la inspectora Amaia Salazar

¿Recordáis a Johana Márquez? Era una joven que fue violada y asesinada por su padrastro, Jasón Medina, que trató de imitar los crímenes del ‘Basajaun’ (fue como se apodó al asesino de la primera novela) para esconder su terrible delito, pero no pudo escapar de la ley.  


La segunda novela arranca con el juicio de Jasón Medina, al que asiste Amaia Salazar, en los últimos días de su embarazo. Pero el juicio debe ser suspendido, ya que el acusado se ha suicidado en los lavabos del juzgado. Lo más inquietante es que ha dejado una nota dirigida a Amaia, con un único mensaje: ‘Tarttalo’.
Cuando ha nacido ya su hijo,  la inspectora vuelve al trabajo con lo que parece una gamberrada: han profanado una pequeña iglesia. Lo que no sabe Amaia es que todo está relacionado con un psicópata que lo único que intenta es llamar la atención de la inspectora e introducirla en un macabro juego… 

De nuevo, el pasado de la inspectora es parte muy importante en la historia: mediante pequeños flashbacks, retrocederemos al año 1980, el de su nacimiento, y conoceremos más a los padres de Amaia, sobre la enfermedad de su madre y la resignación de su padre frente a ella. Y de nuevo, el tema esotérico vuelve a tener una influencia importante. Ya parece un clásico el tener que recurrir a la tirada de cartas del tarot para avanzar en sus investigaciones, o en las llamadas al cada vez más misterioso agente del Fbi Dupree. Pero a pesar de todas las distracciones, la investigación avanza y la última parte, en la que todo enlaza y se precipita al final, es de ésas de no poder despegarte del libro. 

Pero tengo que hacer especial mención a algo que me aburre de esta escritora: la de páginas que dedica a hablar de los pensamientos y sensaciones de Amaia respecto a su hijo. Si en la primera parte de la novela nos cansamos un poco de leer lo guapo y buen marido que es James, en esta lo destierra para centrarse durante un buen montón de páginas a detallar cada minucia del bebé. 

Es un poco al estilo de la autora Camilla Läckberg, salvando las distancias, porque incluso ella tiene un límite. Puedo aceptar que Amaia no es una máquina policial sin vida privada, pero hay ‘demasiadas’ interrupciones en la investigación para hablar de lo bonito que es su bebé, y acabas leyendo en diagonal. Y para rematar, aparece un juez guapo y caballeroso que hace tambalear los cimientos de su relación con James, y pasamos varias páginas asistiendo a intentos de conquista por parte del galán y los pensamientos de Amaia que te la sensación de estar leyendo una obra de Marian Keyes. 

En resumen: Si has leído el primero, sin duda alguna has de leer el segundo. No todo acabó con el ‘Basajaun’, y tal y como acaba este ‘Legado en los huesos’  necesito ponerme con el tercero y ver cómo acaba todo esto, pero tan sólo espero que Amaia Salazar aprenda a conciliar su investigación con su vida privada, o que se haga un blog y cuente ahí su maternidad, y nos permita disfrutar de una auténtica investigación policial. Incluso le permito hacer otra tirada de cartas del tarot para compensar.