8/8/17

[Reseña] 'Nunca digas vodka, nunca jamás', de Sergi Álvarez

Sinopsis:
Una pluma blanca, un bloc de dibujo, el dedo amputado de un carnicero, un vibrador de considerables proporciones, patitos de goma y el mejor vodka del mundo son elementos que aparentemente no tienen nada que ver entre sí pero que están a punto de cambiarle la vida a un peligroso sicario. A pesar de tener un nombre que hace gracia, Boris Karlov es un asesino implacable al servicio del capo de la mafia de Petrogrado. Está cansado de su empleo y planea darle el palo a su jefe. Pero no lo tendrá fácil, ya que sobre él planea la sombra de un justiciero enmascarado, el Dandy, un tipo dispuesto a desbaratar los planes de todos los criminales de la ciudad. En el momento más inoportuno, Karlov conoce a la hija de un famoso pintor que no es lo que parece… y pasa lo que pasa cuando dos corazones solitarios se encuentran. O no. ¡O sí! ¡Yo qué sé! Esta novela es un lío. También hay terroristas anarquistas, abuelos peligrosos, escoceses cobardes, jefes cabrones, un puente y sicarios simplones. Y muchas cosas más. Pero lo mejor es el vodka. En Nunca digas vodka, nunca jamás, Sergi Álvarez mezcla la novela negra con el humor en una trama de aventuras, ambiciones, amores, desamores, venganzas, devaneos filosóficos y peleas tabernarias. Por si fuera poco, está ambientada en un mundo parecido al nuestro… si la historia la hubieran escrito los Monty Python. Pero ¿qué podemos esperar de un tipo que cita entre sus maestros a Robert Sheckley, Douglas Adams y Billy Wilder? Pues diversión a raudales, tramas intrincadas y personajes que no son lo que parecen.

Reseña:

Instrucciones de uso: 
Mezclar en una coctelera de un universo ligeramente surrealista: una novela negra y añadir unos toques de pulp, aderezado con patitos de goma y mucho, mucho sentido del humor. Agitar y servir con hielo, sin olvidarnos de añadir vodka Beluga Goldest Original (rechace imitaciones). 

Considero que no hace falta hablar más del argumento de lo que se cuenta en la contraportada para no arruinar la experiencia al lector mientras saborea el cóctel a ligeros sorbitos (que el Beluga Goldest no de resaca, no quiere decir que deba beberse de un trago!) así que profundizaremos en otros aspectos en esta reseña. 
Los personajes por ejemplo, caen simpáticos pero en lo personal, ninguno ha llegado a conectar conmigo especialmente. El grupo de anarquistas con nombres de marcas de vodka llegaron a ser los que más me llamaban la atención por lo disparatado de sus apariciones en la historia, incluso más que Karlov, que es un personaje que empieza fuerte y termina diluyéndose un poco en la historia, ya que otros interesantes personajes van apareciendo y el autor les insufla vida a base de golpes de ingenio, como los ya mencionados anarquistas, el matrimonio McGuffin o los Kandisnskisky, padre e hija.  
Tampoco considero que sobren personajes en la historia. Me da la sensación de que el autor quería dotar de personalidad propia a todos ellos y contarnos pequeñas historias acerca de ellos. 
Algo que llamará la atención del futuro lector son los ensayos que se desarrollan entre capítulos, y que ofrecen una visión acerca de ése universo alternativo en el que se desarrolla la historia (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...). Aunque parezca a priori que no tienen nada que ver con el transcurso de la novela, adquieren significado al iniciar la lectura del siguiente capítulo y suelen ser muy divertidos e ingeniosos, como la novela en sí.
Y es que si algo destaca de 'Nunca digas vodka, nunca jamás' es precisamente el humor, un humor inteligente y que recuerda sin duda a la obra de los Monty Phyton como se nos advierte en la sinopsis, y como tal, puede que no sea para todos los públicos, aunque debería.  
Sobre la historia, reconozco que hay algún punto en el que hay tantas tramas abiertas que perdí un poco el hilo, teniendo que releer alguna parte. No descarto que sea culpa de que leí el libro en plenas vacaciones y tomando más de un sorbo de ése 'Beluga Goldest' pero me dio la sensación de que intenta contar demasiadas cosas y a veces la cosa se enmaraña ligeramente. 
En definitiva, un libro muy divertido, que mezcla sabiamente elementos comunes a la novela negra con toques de humor inteligente, disparatado y algo negro en ocasiones para darnos un libro que merece que le deis una oportunidad sin dudar. 

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