22/11/15

Haruki Murakami - Serie Illustrata

Haruki Murakami tiene una colección de cuentos bellamente ilustrados por Kat Menschik. Los edita en nuestro país la editorial Libros del Zorro Rojo, especializada en libros ilustrados (no dudéis en echar un vistazo a sus obras publicadas). 
Actualmente podemos encontrar tres de estas obras, son totalmente independientes y por tanto no tienen ningún orden. Apenas llegan a las cien páginas, pero en cuanto los tienes en tus manos sabes que estás a punto de leer algo especial. 

Sueño : Su vida gira alrededor de la rutina: el cuidado de su casa, de su marido y de su hijo. Una noche, tal como ya le había ocurrido en sus años universitarios, es incapaz de dormir. Hoy, ya lleva diecisiete días sin dormir. En la oscuridad de su casa, ha comenzado a disfrutar de una segunda vida: redescubre la literatura, consigue huir de la cotidianeidad y descubre la alegría de vivir. Pero poco a poco su sensación del tiempo se desvanece y la liberación se torna en una desconexión con la realidad y un deterioro de su consciencia que nadie parece percibir


La Biblioteca Secreta : El muchacho solo quiere devolver dos libros y rebuscar un poco entre las estanterías. Pero en la sala de lectura se topa con el extraño bibliotecario, un anciano furibundo que lo introduce en el laberinto de la biblioteca, y allí lo encierra. En la mazmorra de papel recibe deliciosos manjares, servidos por un misterioso hombre-oveja y una bella muchacha muda. Poco a poco percibe que los límites entre los objetos, las personas y los espacios son cada vez más difusos. Una pesadilla kafkiana y al mismo tiempo una sensible historia sobre la pérdida y la soledad.


Asalto a las panaderíasUna noche, muy tarde, acosada por un repentino ataque de hambre, una pareja que apenas ha empezado a convivir y casi no tiene comida en casa decide salir a buscar un restaurante abierto donde poder saciarse. El hombre confiesa a su compañera que ya ha sufrido otro episodio similar en el pasado, resuelto con el asalto a una panadería, donde él y un amigo de la época pudieron comer pan hasta hartarse a cambio de recibir una imprecisa maldición y escuchar sin ganas la música preferida del panadero, fanático de Wagner. Desaforada, la pareja cede a la presión del hambre y sale a la noche de Tokio armada con una vieja escopeta, buscando el olor a pan.