5/6/15

[Reseña] 'Underground' de Haruki Murakami


‘Underground’ es un clarísimo ejemplo de novela que compras a ciegas porque es de un escritor que te gusta. Porque este libro lo publica en nuestro país cualquier otro autor japonés y pasamos de largo, y es que ponernos a leer sobre un atentado con gas sarín en el metro de Tokio en el año 1995 es tener ganas, por mucho interés que suscite, pero lo publica Murakami y piensas, oye, vamos a darle una oportunidad. Y es que son más de quinientas páginas, y en muchas de ellas vas a leer lo mismo una y otra vez pero desde distintos puntos de vista, lo que no motiva leer del tirón. Pero creo que tampoco es la intención del autor: lo disfrutarás leyendo poco a poco, y asimilando los miedos, pesares y motivaciones de los implicados en ese atentado.

Que quede claro: no es un libro que vas a devorar, como otros del escritor, independientemente de lo bien escrito que está. Es la cruda realidad, y como tal, fascina a la par que repele. Reconozco que he intercalado muchas lecturas y me ha costado como cinco meses terminar el libro pero poco a poco, entrevista a entrevista, he ido comprendiendo el objetivo de Haruki Murakami con este ensayo: no es sólo mostrar al mundo lo que ocurrió aquel fatídico día en el que fallecieron doce personas y cientos quedaron heridas. Es mostrar las secuelas emocionales que dejó este hecho en la sociedad japonesa, y como muchos de ellos no lograron superarlo. Además, las entrevistas con los miembros de la secta ponen un cierto contrapunto muy interesante a esta historia

A continuación podéis leer el prólogo con el que Murakami presenta el ensayo:

Me gustaría que durante la lectura de este libro prestasen atención a las historias de la gente. Antes de eso quisiera que imaginaran lo siguiente: es 20 de marzo de 1995. Lunes. Una mañana agradable y despejada de principios de primavera. El viento aún es fresco y la gente sale a la calle con abrigo… Así que usted se ha despertado a la misma hora de siempre, se ha lavado la cara, ha desayunado, se ha vestido y se dirige a la estación del metro. Sube a un tren lleno, como de costumbre, camino de su puesto de trabajo. Una mañana como muchas otras. Uno de esos días imposible de diferenciar en el transcurso de una vida, calcado a muchos otros, hasta que cinco hombres clavan la punta afilada de sus paraguas en unos paquetes de plástico que contienen un líquido extraño…»