31/3/15

[Reseña] 'Antonia' de Nieves Concostrina



Conocemos a Nieves Concostrina por sus fantásticos libros de anécdotas históricas, como ‘Menudas historias de la historia’ o el reseñado en este blog ‘Se armó la de San Quintín’,  pero ‘Antonia’ es la primera novela que publica y os aseguro que a pesar de tratar un tema tan áspero como la posguerra española no pierde ni un ápice del humor que la caracteriza.

La historia que relata la autora es un ‘90% real’ tal y como indicó la autora en una entrevista, y es que Antonia no es otra que su madre, y gracias a pequeñas pausas en la que madre e hija conversan en el presente para comentar alguno de los pasajes que acabamos de leer, iremos viendo crecer a esa niña que nació el día de reyes en una España que tenía un pie puesto en el inicio de una guerra.  La acompañan sus padres, sus tíos, su prima, las vecinas de la calle del Águila y otros personajes que iremos conociendo a lo largo de la historia forman el tejido que envuelve la historia de Antonia y su lucha por prosperar.

Como os comentaba antes, es una novela realmente entretenida y con algunos golpes de humor que os harán sonreír en más de una ocasión, ‘Antonia’ es una novela ideal para conocer un poco más de la España de la Posguerra sin perder la frescura que caracteriza a la autora.



Sinopsis:
El día de Reyes de 1930 nació Antonia en la castiza calle del Águila de Madrid. La Juana tenía casi cuarenta años cuando trajo al mundo a su primera y única hija, una criatura tan rolliza como las coliflores que despachaba en el mercado de Santa Isabel.
Así llegó al mundo la protagonista de esta novela, la primera que ha escrito Nieves Concostrina y en la que ―con su habitual humor y su ingenio para recrear situaciones reales que en la mayoría de los casos superan cualquier ficción― hace un justo homenaje a la generación que sobrevivió a la guerra y la posguerra entre la picaresca, la miseria y los trapicheos. Antonia es una más de los cientos de miles de españoles que no conocieron el bienestar hasta los años sesenta; héroes y heroínas anónimos que se dejaron la piel para que sus hijos no sufrieran su misma historia.
Esta es la vida de una mujer que pasó de tener la calle como única escuela a jugar en Bolsa a los setenta años.