22/1/15

[Reseña] La analfabeta que era un genio de los números, de Jonas Jonasson


Allan Karlsson, el protagonista de 'El abuelo que saltó por la ventana y se largó' de Jonas Jonasson  nos hizo reír a carcajadas con su inesperada fuga, guardando un grato recuerdo de la novela y esperando repetir con su nueva novela, 'La analfabeta que era un genio de los números' me dispuse a conocer a Nombeko y su historia.
Tal vez esperaba demasiado, pero no ha habido ningún punto en el que me haya divertido tanto como con  su anterior novela. Pero vayamos por partes. Los personajes de la novela son brillantes. La genial Nombeko, principal protagonista, los hermanos gemelos y a la vez tan diferentes Holger y Holger, las tres hermanas chinas falsificadoras de antiguedades, la airada Celestine y su abuela, falsa condesa que cultiva patatas e incluso el monarca sueco están tan bien retratados, y además dotados de su propia historia, que acaban por ser todos protagonistas involuntarios en las peripecias de Nombeko. Y es que cuando todos se ven unidos por una bomba atómica de tres megatones, surgen las más improbables amistades. 
El autor es un experto en enlazar de una situación surrealista a otra sin despeinarse, y es de esas novelas que cuando te preguntan... ¿De qué va? no sabes responder, porque la trama va cambiando continuamente. El punto de origen sin duda es Nombeko, que limpia letrinas en Soweto. Pero es tan dotada para las matemáticas que acaba siendo ascendida a responsable, y cuando un día parece que la fortuna sonríe a Nombeko, la atropella un ingenierio borracho. La justicia no duda en atribuir la culpa del atropello a.... Nombeko, que se verá obligada a trabajar durante siete años bajo las órdenes del propio ingeniero, que resulta ser un impostor pero dedicado a fabricar seis bombas nucleares que resultaron ser siete, y....  así, giro tras giro del argumento, que no desvelaré más para reservaros las sorpresas, la historia avanza, incorporando nuevos personajes y descacharrantes situaciones.
¿Qué falla en la novela? A veces el autor se extiende demasiado en sus biografías humorísticas de personajes (reales) de la política mundial, intercaladas entre la historia, y más cuando te das cuenta de que en realidad no aportan demasiado a la historia. Tal vez incluso hay demasiadas vueltas de tuerca a la historia, perdiendo su identidad por el camino (y te preguntas por qué, cada vez que Holger 1 o su novia la lían, no los estrangulan).